Diferencias de género en la percepción de la imagen corporal y en los hábitos alimentarios de adultos en la ciudad de Rosario durante el año 2024 / Macarena Arnedillo [y otra].

Por: Colaborador(es): Tipo de material: TextoIdioma: Español Detalles de publicación: Rosario (AG) : s. n., 2024.; Diciembre de 2024.Descripción: 58 p. ; ilTema(s):
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La imagen corporal (IC) no está relacionada con la apariencia física real, sino que es la imagen que forma la mente sobre el propio cuerpo. Es una construcción histórica, cultural e individual, conformada por la percepción que se tiene de todo el cuerpo y de cada una de sus partes, como del movimiento y límites de éste. La IC se relaciona con las actitudes, pensamientos, sentimientos, valoraciones y el modo de comportarse que se experimenta respecto del cuerpo (Mancilla-Medina et al., 2012; Vaquero-Cristóbal et al., 2013). Una vez conformada la IC puede verse afectada por diversos factores socioculturales e individuales, dando paso a sentimientos de inconformidad, en mayor o menor medida, debido a las preocupaciones por cumplir con ideales corporales socialmente establecidos como son la esbeltez para las mujeres y la musculatura para los varones (Paredes et al., 2010; VázquezArévalo et al., 2011; Mancilla-Medina et al., 2012). La satisfacción corporal (SC) se refiere a la sensación de sentirse conforme, de acuerdo con la apariencia física, sintiendo que no es necesario algún tipo de cambio físico, para percibirse mejor. Por el contrario, la insatisfacción corporal (INC) es consecuencia de la discrepancia existente entre cuerpo percibido y cuerpo ideal (Caballero-Huarcaya LK, 2008; Garcia-Gómez et al., 2014). De acuerdo a diversos estudios, se ha encontrado que aunque las normas estéticas que rigen actualmente en nuestra sociedad pueden afectar tanto a varones como a mujeres (Zueck-Enríquez et al., 2016), son las mujeres las que presentan una mayor tendencia a padecer conflictos en la elaboración de su IC (Sámano et al., 2015; Oda-Montecinos et al., 2018; Chaín et al., 2023), esto posiblemente debido a que los estereotipos hegemónicos son mucho más rígidos para las mujeres que para los varones (Zueck-Enríquez et al., 2016). El acto alimentario es una necesidad primaria, para sobrevivir el ser humano tiene que nutrirse. A pesar de esto, los alimentos no sólo se componen de nutrientes, sino también de significaciones que han estado generadas por el entorno cultural. Al introducir un alimento en la boca, por muy sencilla que parezca la acción, el individuo pone en marcha distintos procesos, algunos son fisiológicos, psicológicos, ecológicos, económicos, geográficos y/o2 culturales. Todos ellos, estrechamente vinculados, constituyen los condicionantes del comportamiento alimentario humano (Gracia-Arnaiz M, 2000; Varela-Moreiras et al., 2008).
Nota de disertación: Licenciado en nutrición.Universidad del Centro Educativo Latinoamericano. Facultad de Química. Resumen: La imagen corporal es un constructo complejo y dinámico que abarca aspectos perceptivos, cognitivos, emocionales y conductuales, así como factores históricos, culturales e individuales. Una vez conformada la imagen corporal, puede verse afectada por factores socioculturales e individuales, generando sentimientos de inconformidad al no cumplir con los ideales corporales socialmente establecidos, como la esbeltez en mujeres y la musculatura en varones. Los hábitos alimentarios se pueden definir como manifestaciones recurrentes de comportamientos individuales y colectivos respecto al qué, cuándo, dónde, cómo, con qué, para qué se come y quién consume los alimentos, y que se adoptan de manera directa e indirecta como parte de prácticas sociales, culturales y religiosas. Los comportamientos alimentarios anómalos son aquellas actitudes y conductas alimentarias comúnmente asociadas a los trastornos de la conducta alimentaria, pero que también pueden presentarse en población no diagnosticada, ya que van desde el seguimiento de dietas restrictivas o la adopción de métodos extremos de control del peso corporal, hasta cuadros clínicos severos. El objetivo de esta tesis fue comprender las diferencias de género en la percepción de la imagen corporal y en los hábitos alimentarios de adultos en la ciudad de Rosario. Se realizó desde un enfoque cualitativo y se utilizó la entrevista semiestructurada como instrumento de recolección de datos. El criterio para definir la cantidad de entrevistas fue el punto de saturación, se realizaron 11 entrevistas a 6 mujeres y 5 varones.
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Autorizada por sus autoras.

Licenciado en nutrición.

Universidad del Centro Educativo Latinoamericano. Facultad de Química.

La imagen corporal (IC) no está relacionada con la apariencia física real, sino que es la
imagen que forma la mente sobre el propio cuerpo. Es una construcción histórica, cultural e
individual, conformada por la percepción que se tiene de todo el cuerpo y de cada una de sus
partes, como del movimiento y límites de éste. La IC se relaciona con las actitudes,
pensamientos, sentimientos, valoraciones y el modo de comportarse que se experimenta
respecto del cuerpo (Mancilla-Medina et al., 2012; Vaquero-Cristóbal et al., 2013).
Una vez conformada la IC puede verse afectada por diversos factores socioculturales e
individuales, dando paso a sentimientos de inconformidad, en mayor o menor medida, debido
a las preocupaciones por cumplir con ideales corporales socialmente establecidos como son
la esbeltez para las mujeres y la musculatura para los varones (Paredes et al., 2010; VázquezArévalo et al., 2011; Mancilla-Medina et al., 2012).
La satisfacción corporal (SC) se refiere a la sensación de sentirse conforme, de
acuerdo con la apariencia física, sintiendo que no es necesario algún tipo de cambio físico,
para percibirse mejor. Por el contrario, la insatisfacción corporal (INC) es consecuencia de la
discrepancia existente entre cuerpo percibido y cuerpo ideal (Caballero-Huarcaya LK, 2008;
Garcia-Gómez et al., 2014).
De acuerdo a diversos estudios, se ha encontrado que aunque las normas estéticas que
rigen actualmente en nuestra sociedad pueden afectar tanto a varones como a mujeres
(Zueck-Enríquez et al., 2016), son las mujeres las que presentan una mayor tendencia a
padecer conflictos en la elaboración de su IC (Sámano et al., 2015; Oda-Montecinos et al.,
2018; Chaín et al., 2023), esto posiblemente debido a que los estereotipos hegemónicos son
mucho más rígidos para las mujeres que para los varones (Zueck-Enríquez et al., 2016).
El acto alimentario es una necesidad primaria, para sobrevivir el ser humano tiene que
nutrirse. A pesar de esto, los alimentos no sólo se componen de nutrientes, sino también de
significaciones que han estado generadas por el entorno cultural. Al introducir un alimento en
la boca, por muy sencilla que parezca la acción, el individuo pone en marcha distintos
procesos, algunos son fisiológicos, psicológicos, ecológicos, económicos, geográficos y/o2
culturales. Todos ellos, estrechamente vinculados, constituyen los condicionantes del
comportamiento alimentario humano (Gracia-Arnaiz M, 2000; Varela-Moreiras et al., 2008).

La imagen corporal es un constructo complejo y dinámico que abarca aspectos
perceptivos, cognitivos, emocionales y conductuales, así como factores históricos,
culturales e individuales. Una vez conformada la imagen corporal, puede verse afectada
por factores socioculturales e individuales, generando sentimientos de inconformidad al no
cumplir con los ideales corporales socialmente establecidos, como la esbeltez en mujeres
y la musculatura en varones.
Los hábitos alimentarios se pueden definir como manifestaciones recurrentes de
comportamientos individuales y colectivos respecto al qué, cuándo, dónde, cómo, con qué,
para qué se come y quién consume los alimentos, y que se adoptan de manera directa e
indirecta como parte de prácticas sociales, culturales y religiosas.
Los comportamientos alimentarios anómalos son aquellas actitudes y conductas
alimentarias comúnmente asociadas a los trastornos de la conducta alimentaria, pero que
también pueden presentarse en población no diagnosticada, ya que van desde el
seguimiento de dietas restrictivas o la adopción de métodos extremos de control del peso
corporal, hasta cuadros clínicos severos.
El objetivo de esta tesis fue comprender las diferencias de género en la percepción
de la imagen corporal y en los hábitos alimentarios de adultos en la ciudad de Rosario. Se
realizó desde un enfoque cualitativo y se utilizó la entrevista semiestructurada como
instrumento de recolección de datos. El criterio para definir la cantidad de entrevistas fue el
punto de saturación, se realizaron 11 entrevistas a 6 mujeres y 5 varones.

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